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La terapia sacro-craneal proviene de la Osteopatía, y de la profunda curiosidad de un osteópata, W.G.Shuterland, quien la desarrollo y creó las técnicas de tratamiento adecuadas, que han llegado hasta nuestros días. En 1930 Sutherland, realizando sus estudios de osteopatía en Kierksville, queda fascinado por la arquitectura del cráneo humano. Animado por la convicción de que todas las obras de la naturaleza tienen una meta, tiene la profunda intuición que los huesos del cráneo debían moverse los unos con los otros durante toda la vida, a diferencia de la creencia de la época que los consideraba soldados al llegar a la edad adulta. En su investigación, experimenta consigo mismo para familiarizarse con los movimientos craneales y conocer los efectos de sus restricciones en el comportamiento. Desarrolla el concepto de movimiento respiratorio primario y en 1939 publica el libro “The cranial Bowl (La Bola craneal)”. |


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El movimiento respiratorio primario (MRP), es un movimiento rítmico involuntario de expansión/retracción que toma origen en el cerebro y comporta la fluctuación del líquido cefalorraquídeo (LCR), la acción de membranas intracraneales (que son la duramadre, la tienda del cerebelo y la hoz del cerebro) e intraespinales y la movilidad de los huesos del cráneo. El MRP es perceptible en todo el cuerpo por los terapeutas y puede ser modificado en caso de una disfunción por medio de ligeras manipulaciones. El MRP está íntimamente ligado al funcionamiento del organismo y aparece antes del nacimiento, (antes de la respiración pulmonar llamada” respiración secundaria”) El sistema Sacro-Craneal nos permite percibir directamente e influir en la configuración estructural del propio cerebro, en su relación con la arquitectura corporal, dándonos un acceso por medio de las manos a la conexión entre cuerpo, mente y emoción. Es por ello, el aspecto estructural del sistema nervioso central (SNC), que nos permite considerar su comportamiento, y sus manifestaciones a través del cuerpo. La palpación es el método de trabajo de esta terapia. De este modo, su efecto es más sutil y lo menos intrusivo posible, que permite percibir y reconocer la situación de los tejidos del cráneo. La función normal o no de un órgano se puede descubrir con la palpación. El Flujo de los líquidos del cuerpo se puede sentir. La movilidad de un hueso en relación con otro se puede percibir. Incluso el campo electromagnético que rodea el cuerpo se puede sentir a través de la palpación. Y con ligeras presiones de no más de 5 gramos, se pueden corregir y equilibrar nuestro organismo. También es de gran ayuda en las afecciones y disfunción. |