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Recordemos que el diente es un órgano que esta vivo, por dentro de estas piezas blancas y duras están los conductos radiculares a la vez rellenos de un tejido llamado pulpa, compuesta por vasos sanguíneos, nervio y tejido linfático, que se encargan de alimentar y sensibilizar al diente. Cuando debido a una caries extensa, o a microtraumatismos, esta pulpa se infecta, se produce una pulpitis que si no se trata llevara la infección al hueso que rodea al diente (periodontitis). esta infección, una vez cronificada solo puede eliminarse mediante la eliminación total del tejido pulpar que ocupa el conducto radicular de las raíces con unos instrumentos llamados limas, posterior desinfección del conducto y finalmente, el sellado de este con un material plástico (gutapercha). Esta maniobra médica se conoce con el nombre de endodoncia o tratamiento de conducto. |


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No es una técnica sencilla, y de hecho existe una especialidad dentro de la odontología solo para ella, la dificultad en el acceso, (molares posteriores), la anatomía alguna veces tortuosa de los conductos, (raíces en gancho), los conductos accesorios no visibles a los rayos X, y la presencia de microtúbulos dentinarios, que comunican la pulpa con el periodonto, hacen que en muchas ocasiones NO se pueda lograr una esterilización total de estos, y su posterior sellado, pudiendo quedar bacterias, que según estudios realizados por el Dr. W. Price, “ Research Institute of the Nacional Dental Associaton” al quedar sin oxigenación debido a la eliminación de la pulpa, comenzarían a metabolizar de una forma anaerobia expulsando toxinas por estos microtúbulos. Algunos sectores de la medicina holística, los mas puristas, están en contra de este tipo de tratamiento, ya que alegan la persistencia de un foco por la imposibilidad de esterilización total de los conductos, porque una endodoncia deja muerto al diente y que este se comporta como un bloqueo energético, y que la gutapercha contiene cerio, material radioactivo (Hulda Clark), dejando como única alternativa la extracción de la pieza dañada, pero lo que no parecen tener en cuenta es que dicha extracción, también se puede comportar como un foco (cicatriz) (emocional) (estructural), además de ser el desencadenante de un movimiento dentario de las piezas adyacentes que a la larga repercutirá sobre la oclusión. No estamos de acuerdo en que sea una mala técnica. En manos de un minucioso especialista, es la mejor solución en caso de una infección del tejido pulpar del diente, pero si es cierto que se pueden presentar “fracasos” en el tratamiento, debido a la imposibilidad de llegar al ápice radicular (calcificaciones), presencia de fracturas radiculares no visibles a los Rx, falta de profesionalidad por parte del odontólogo,( algunas veces el paciente viene diciendo que le han matado el nervio, y mas bien parece que solo esta malherido) o un fondo de terreno del paciente abonado a la proliferación bacteriana. Cada persona es distinta, y cada diente también, nosotros evaluamos las conexiones que tiene la pieza dentaria con sus órganos, meridianos, y emociones, valoramos si el umbral de tolerancia es capaz de “soportar” la “agresión” de un tratamiento de conductos, y si así, nos decidimos a efectuar el tratamiento de conducto. Lo que si es cierto es que es importantísimo aplicar una técnica meticulosa, correcta y estudiar individualmente cada caso. Técnica: · Radiografía periapical diagnóstica. · Aislamiento del campo operatorio mediante dique de goma. · Limpieza de la caries y acceso a la cámara pulpar. · Limado de los conductos radiculares, eliminando todo el tejido blando y extendiéndose a las paredes de dichos conductos. · Radiografía periapical para valorar la llegada al ápice dentario (conductometria). · Aplicación local de plata coloidal como antiséptico, y aplicación de láser hasta 1 Mm. del ápice. · Sellado con gutapercha y un material de contiene hidróxido de calcio. · Radiografía periapical de control. · Seguimiento posterior, tanto de la pieza dentaria, como de sus conexiones a distancia.
Además de efectuar una endodoncia desde una visión holística, entendiendo a los dientes como una parte de nosotros, y no como “algo” que nos sirve para masticar, nos apoyamos en los últimos avances tecnológicos en el mundo de la endodoncia para disminuir los fracasos, y hacer más cómoda y menos agresiva esta técnica. Localizador de ápices: mide exactamente la longitud radicular evitando radiografías de control, gran ventaja sobre todo en embarazadas y niños. Instrumentación mecánica, que disminuye el tiempo de trabajo y asegura una mayor y mejor limpieza de los conductos. |